Cuando el gobernador Axel Kicillof tomó la decisión política de crear el Ministerio de Comunicación Pública, y al mismo tiempo me otorgó la enorme responsabilidad de conducirlo, iniciamos el camino para cambiar la perspectiva histórica vinculada a la forma de comunicar desde el gobierno —cuyo eje central siempre fue la difusión de las actividades de gestión— y comenzamos a planificar políticas públicas para fortalecer el rol de la comunicación como un derecho de los y las bonaerenses.
En ese contexto, nuestras prioridades siempre estuvieron enfoca- das en trabajar y debatir a la comunicación como una herramienta de transformación y articuladora de la vida social, y no como una arista más del marketing.
Allí, en ese recorrido, uno de los principales desafíos es generar herramientas y canales alternativos que permitan a la comunicación pública evolucionar a la par de los avances tecnológicos para que el pueblo de la provincia de Buenos Aires pueda mejorar su acceso a la información. Y no solo a lo que nosotros queremos comunicar sino, fundamentalmente, a lo que el pueblo necesita.




